Sí Alcalde Menino: arreglemos el sistema, let's fix it
Una vez más la tragedia enluta al país y personas inocentes
mueren víctimas del absurdo ataque con armas de fuego que legalmente llegaron a
manos de un desequilibrado mental. La semana pasada fue en Aurora, Colorado
donde murieron 12 personas. Antes había sido en Virginia Tech, en Columbine y en
muchos otros sitios. Por eso nos preguntamos: ¿por qué después de tantas
muertes el país sigue atrapado en un interminable debate sobre el control de la
posesión de armas?
La posesión de armas en Estados Unidos
levanta pasiones encontradas las cuales han polarizado al país durante años. Por
un lado están quienes, apoyados en la Segunda Enmienda Constitucional de 1791,
defienden el derecho a “poseer armas” garantizado en dicha enmienda sin mayores
restricciones. En este lado del debate se encuentra la poderosa Asociación Nacional de Rifles (NRA)
quien ha tenido un efectivo lobby en el Congreso. En el otro lado de la
discusión están quienes exigen que su derecho a la vida sea garantizado por el
Estado. La masacre de Aurora vuelve a demostrar que, tal como dijera el Alcalde
Menino esta semana, hay algo en el sistema que no está bien y que debe ser
resuelto. ¿Será que lo que nos quiere decir el Alcalde es que el conflicto
existe solo en la interpretación que hasta ahora se ha hecho de la Enmienda
Número 2 y que ahí esta la solución?
En efecto, el reto no resuelto que ha
tenido durante años el Congreso de los Estados Unidos es cómo lograr un acuerdo
social plasmado en una ley federal donde el derecho a la vida y a poseer armas
sean compatibles. Para ello se requiere que el derecho a poseer armas se
mantenga para lo que fue su espíritu –
la protección de la vida y de la propiedad – pero que este derecho esté regulado
de tal forma que minimice la posibilidad de que se produzcan ataques
terroristas, la violencia de las bandas armadas o las masacres como la que
acaba de suceder.
Los argumentos en contra del control de
armas vienen de una tradición con raíces muy profundas en la historia
norteamericana. Está basada en el derecho de los ciudadanos de protegerse no
solo de quienes atenten contra sus propiedades, sino también de los abusos de
un estado totalitario: recordemos que esta enmienda data del año 1791, época en
la cual la joven nación recién venía de luchar contra el yugo británico. Esta
última motivación hoy no goza de aceptación: el que ejerce la violencia porque
no le gusta el gobierno lo llamamos terrorista, como fue el caso de Timothy
McVeigh, el autor de la matanza de Oklahoma City.
Los argumentos a favor de algún tipo de
control en la posesión de armas son de una tradición más reciente. Vienen del
triste aprendizaje de que personas desequilibradas o bandas narcotraficantes
puedan acumular un poder de fuego que supera al de nuestros policías y puedan
acabar con vidas a un ritmo tal que se convierten en verdaderas armas de
destrucción masiva. Las propuestas incluyen dos elementos: primero, limitar
quien compra o posee armas, mediante un chequeo de los antecedentes de la
persona que desea comprar armas. Segundo, regular el tipo de armas que se
pueden comprar, prohibiendo totalmente
la venta a civiles de armas de guerra, como las ametralladoras o los
lanzagranadas. El derecho a poseer armas para defensa propia y para el deporte
de la cazar debería estar limitado a pistolas y rifles de “un solo tiro”.
Entendamos. Las
armas de un solo tiro tienen un número limitado de balas y hay
que darle al gatillo a cada tiro. Las armas automáticas pueden disparar
docenas de balas por segundo, mientras se mantenga el gatillo apretado. El
asesino de Aurora no hubiese podido matar o herir a 62 personas, como lo hizo,
si hubiese estado armado con revólveres o pistolas. El hecho es que las armas de guerra
incluidos los rifles de asalto, pistolas semi-automáticas y armas automáticas
pueden ser compradas por Internet. De acuerdo a la página de Internet “Just Facts”,
para el año 2010 existían alrededor de 300 millones de armas de fuego en manos
de civiles, es decir casi una por persona.
La regulación de quien tiene derecho a
comprar o poseer armas muestra una gran diversidad a nivel de los estados. Algunos
estados como California y Massachusetts exigen la verificación de antecedentes
antes de la venta, pero como ni sus vecinos en New Hampshire, Nevada o el
Internet lo requieren, es fácil para los residentes de estos estados acceder a
las armas. Las restricciones de tráfico de armas entre estados son fáciles de
burlar mediante las ferias de armas, a las que acuden las personas de otros
estados sin restricción alguna. Estas ferias también han servido para burlar la
ley federal que hace ilegal, con pena de hasta con 10 años de prisión, la venta
o transferencia de armas a personas que hayan cometido algún crimen, o sean
fugitivos de la justicia, que hayan sido diagnosticados con alguna enfermedad
mental, que sean inmigrantes ilegales o que hayan renunciado a la ciudadanía
norteamericana.
Quizás Estados Unidos pueda aprovechar
el hecho de que el candidato republicano Mitt Romney fue gobernador de
Massachusetts y en el 2004, con el apoyo unánime de todos los partidos
prohibieron la posesión de armas de guerra, la llamada “assault weapons ban”. Se hizo así porque ese año se vencía
la ley federal que las prohibía. Esto da una esperanza de que la prohibición de
armas de asalto pueda ser el camino de la reconciliación de ambos bandos. Entre
otras armas, esta ley prohibió la AR-15 una de las armas usadas en la masacre
de Aurora el viernes pasado.
Por ello pensamos que lo dicho por los
Alcaldes Menino y Bloomberg es un excelente comienzo. Como dijera Menino: “Un individuo va y compra
4 armas en pocas semanas y compra miles de amuniciones. Algo anda mal con el sistema. Arreglemos el sistema”.
Sí Alcalde y además recordemos
que ese individuo compró armas en Internet, y se armó hasta los dientes en su
casa al punto que tenía suficientes explosivos para volar todo el edificio. En
nuestra opinión, es necesario restringir la venta de armas de guerra y crear un
sistema federal que exija a todos los compradores o tenedores de armas cumplir
con ciertos requisitos mínimos. Yes Mayor Menino,
“there is something wrong with the system, let’s fix it.”
Emigración ilegal de armas
Es importante que nuestros lectores conozcan que para el gobierno de
México es un dolor de cabeza el tráfico ilegal de armas desde los Estados
Unidos hacia el país Azteca por la frontera.
Si para los Estados Unidos es un problema que los latinos crucen la
frontera ilegalmente para buscar trabajo, para México es un drama que armas
cómodamente adquiridas en este lado de la frontera terminen en manos criminales
que no pueden accederlas con esa facilidad en México. Así que la próxima vez
que escuche el termino “inmigración ilegal de mano de obra” recuerde que de
Estados Unidos para México hay una constante “emigración ilegal de armas” para
beneficio de los criminales.











