Michelle Bellon, escritora
enfocada en hacer conciencia sobre el silencio que prevalece en los casos
de abuso sexual infantil, da consejos para prevenir e identificar señales de
este delito. Cerca del 90 por ciento de las víctimas de abuso sexual infantil
conocen a su agresor. Bellon dice que las consecuencias de abuso sexual a
menores pueden ser devastadoras y de por vida, incluyendo trastorno de estrés
postraumático y ansiedad por separación.
La escritora ha recopilado
algunas recomendaciones para los padres de familia:
- Al escoger un programa de verano, pregunte cómo son evaluados e
investigados los empleados, y como se monitorean las interacciones entre niños
y adultos. Algunos comportamientos dan banderas rojas, por ejemplo, ciertos
adultos que dedican todo su tiempo a los niños y no establecen relaciones con
otros adultos. El programa debe establecer políticas de conductas apropiadas e
inapropiadas, y el procedimiento para atender las preocupaciones.
- Pregunte sobre el entrenamiento
que tanto empleados y voluntarios reciben para reconocer señales de abuso
sexual y cómo lidiar con quejas o sospechas. Pregunte sobre interacciones
entre jóvenes mayores y niños menores. Pregunte cuáles son los
parámetros que deben obedecer los “consejeros juveniles”, que en ocasiones son
autorizados a supervisar a los pequeños. Averigüe incluso cuánto tiempo pueden
permanecer los menores sin supervisión de un adulto.
- Asegúrese que los niños
entiendan qué son los “límites personales” y enséñeles la importancia de
reconocer las barreras que los separan de otra gente. Los niños también deben
poder reconocer su zona de comodidad, y la de otros.
- Esté atento a señales de que hay algún problema. Observe cambios en el comportamiento como llanto repentino,
terrores nocturnos, mojar la cama, problemas de apetito, heridas inexplicables,
o evitar repentinamente a una persona en particular y el interés inusual en
conocimiento sobre asuntos sexuales.