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Friday, May 18th, 2012

¿Quién quiso matar al ex-ministro colombiano? ¿El Mayordomo?

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Hace unos días tuvo lugar en Bogotá un intento de asesinato contra Fernando Londoño, quien fuera Ministro del Interior del Presidente Álvaro Uribe entre 2002 y 2004. Como era de esperar, inmediatamente comenzaron a buscarse culpables. Salvo el jefe de la policía, el gobierno fue cauteloso y no estableció ninguna culpabilidad a priori. Incluso la hija de Londoño no quiso acusar a nadie. Puesto que el acontecimiento más importante ese día era la discusión del proyecto de ley Marco para la Paz, presentado por el gobierno para la eventualidad de un proceso de paz, algunos analistas se pasearon por la posibilidad de que fuera la Mano Negra, como se llama en Colombia a los grupos de ultraderecha. Era a éstos a los que más convenía sabotear el proyecto. Pero poco a poco se han ido despejando los distintos elementos y al momento de escribir esta crónica no han aparecido elementos que orienten las investigaciones hacia estos grupos.

Siguiendo la lógica de la clásica novela deductiva del crimen podemos pasearnos por los distintos elementos respecto a si fueron o no las FARC: oportunidad, arma del crimen y motivo. La oportunidad la tuvo: investigaciones de inteligencia han determinado que, antes de morir, Alfonso Cano habría ordenado a varios frentes de la FARC movilizarse hacia las zonas urbanas, lo que explicaría esta y otras acciones del grupo guerrillero ciudades colombianas. El mismo día del atentado contra Londoño fue ubicada en Bogotá una camioneta cargada de explosivos. Una de las personas capturadas fue un desmovilizado de las FARC con experiencia en explosivos. Finalmente, otras investigaciones a los pocos días del hecho permitieron detectar llamadas telefónicas de miembros de un frente donde se hacía referencia al hecho como algo "ordenado" desde arriba.

En cuanto al arma, se ha especulado sobre lo novedoso del tipo de bomba llamada Lapa, que se adhiere con un imán poderoso al objetivo. Aunque no hay muchos antecedentes en Colombia de esta modalidad de artefacto, es sabido que las FARC han realizado en el pasado convenios con la ETA y otros grupos para el entrenamiento en este tipo de mecanismos.

El único tema controversial es el motivo. Al principio surgieron dudas porque podría terminar torpedeado el proyecto del gobierno sobre la paz que podría beneficiarlos en caso de nuevas discusiones de paz. Quienes así pensaron inicialmente se pasearon por la posibilidad de que hubiera sido la ultraderecha. Pero este modus operandi no es nuevo en las FARC. Ya en otras ocasiones han realizado actos de violencia en medio de circunstancias que podrían tener consecuencias políticas negativas. Expertos opinan que su lógica dominante es colocarse en condiciones de fuerza. Y visto que no disponen de capital político por el rechazo de los colombianos a la violencia, utilizan la confrontación armada bajo cualquier forma.

A pesar de la acción terrorista, la Cámara Baja del Congreso colombiano aprobó el Marco para la Paz presentado por la bancada del gobierno. Los opositores uribistas presentaron enmiendas que no fueron aprobadas y el proyecto recibió el mayor número de votos de todo el período parlamentario. En conclusión, el atentado no tuvo la consecuencia de descarrilar la ruta hacia una eventual paz por parte del gobierno, lo que lleva agua al molino de que haya sido una acción terrorista de posicionamiento por parte de las FARC.

Habrá que estar atentos a cómo sigue evolucionando la situación a ver si finalmente se entra en una nueva senda que busque una salida pacífica a un conflicto que lleva 60 años o si estamos en presencia de un nuevo período de violencia para Colombia.

Leonardo Vivas es director de la Iniciativa Latinoamericana del Carr Center for Human Rights Policy de la Kennedy School de Harvard University, y conductor del programa Detrás de la Noticia que se transmite por MasTV los martes a las 10:00am. Su e-mail es leonardo_vivas@harvard.edu.